Al día siguiente tuvieron que despertarme mis padres cuando ya eran las once. No era tan tarde, pero yo solía despertarme antes.
- Vamos Lara, arriba. Y quítate esos cascos, ¿qué haces con ellos puestos?
Mi madre me tuvo que dar algunos golpecitos en el hombro para que me despertara y ella misma se encargó de quitarme los cascos de las orejas y dejarlos encima de la mesa de noche.
- Venga, ya tienes el desayuno en la mesa.
- Vale, vale, ya voy.
Mi madre salió de la habitación y yo me desperecé y bostecé con bastante fuerza. Me miré al espejo y vi que tenía unos pelos como los de una bruja, unos a la derecha, a la izquierda, arriba, abajo... Pero no me apetecía peinarme.
Salí de la habitación andando casi como un zombie, me zarandeaba como un borracho y no paraba de bostezar.
- ¿A qué hora te acostaste ayer? - preguntó mi padre, tan plasta como siempre.
- Sobre las... doce y media.
- Pues has dormido más de diez horas, no puedes tener tanto sueño.
- Ya sé que es raro... pero bueno, es igual... Oye, mamá.
- ¿Sí?
- Ayer llamé a Sissy, por lo del concierto, le dije que como tú y su madre os lleváis bien podíais hablar sobre llevarnos al aeropuerto y esas cosas.
- ¿Cuándo?
- Hoy... Podrás, ¿verdad?
- Sí, supongo que sí. Ya sabes que tendréis que tener mucho cuidado.
- Lo sé, mamá.
- Ya he reservado una habitación en el hotel más próximo al concierto, el "Stardown".
- Vale, ya me apuntarás nuestro número de habitación y eso.
- Claro, como siempre yo me ocuparé de todo. Aquí tienes, cielo.
Me ofreció una tostada con mermelada y la dejó encima de la mesa, al lado de mi vaso de leche.
- No siempre, mamá.
Bebí un poco de mi leche y en ese mismo instante mi madre me miró escéptica. Vale, quizás era cierto que siempre hacía ella todo. Bajé la mirada y comencé a comerme mi tostada. Cuando terminé, fui a llamar a Sissy otra vez.
- ¡Hola, Lara! - dijo con voz alegre.
- Hola, Sissy. Era para decirte que tu madre puede venir hoy para hablar con la mía de todo lo relacionado con el viaje.
- Oh, genial. Ayer se lo conté todo antes de irse a dormir y me dijo que si era contigo me dejaba sin problemas.
- Perfecto. Pues dile que hoy venga por casa sobre las... -aparté el teléfono de mi oreja- ¡Mamá, le voy a decir que venga sobre las cinco! -volví a acercar el teléfono mientras oía un "vale, cariño" de mi madre- cinco de la tarde.
- Muy bien, ahora se lo digo. Yo iré con ella y así hablamos también nosotras y preparamos todo, y además nos emocionamos juntas.
Reímos las dos a la vez, eso había sido bueno.
- Pues nos vemos esta tarde, hasta luego.
- Adiós.
Seguía muy emocionada por todo lo que me había pasado.
Las horas siguientes las pasé escuchando a Jedward y leyendo un libro, con una pequeña pausa para comer.
Por fin eran las cinco, y el timbre sonó.
- ¡Ya voy yo! - grité entusiasmada.
Abrí la puerta y me encontré con Sissy y su madre.
- Hola, Sissy. Hola, señora Smith.
- Hola, Lara. - dijo Sissy sonriente.
- Buenas tardes, Lara. ¿Tu madre está en la cocina?
- Sí, así es. Puede pasar.
La señora Smith se dirigió a mi cocina y oí la amable bienvenida de mi madre.
- Ven, Sissy. - le dije dirigiéndome a mi habitación.
Cuando entramos, las dos nos miramos unos segundos y entonces chillamos a la vez, tal cual dos gemelas con telepatía.
- ¡Qué emocionante! - dijo Sissy.
- ¡Y tanto! Mira... - cogí mi disco de Jedward y se lo enseñé - Ya lo tengo preparado para el gran día.
- ¡Enséñame las entradas!
- Vale, vale, ya voy. - rebusqué en mi cajón y las encontré.- ¡Aquí están! ¿A que son preciosas?
Sissy se acercó apresurada y las cogió.
- Sí, son una monada. - reímos las dos, mirando esos papeles que nos harían conocer a nuestros ídolos.- Sácame una foto con ellas, por favor.
Las puso delante de ella y sonrió con todas sus fuerzas, se notaba que no era la típica sonrisa para salir bien en una foto. Era felicidad de verdad. Cogí la cámara y cuando le apunté dijo "patata", como una niña pequeña. Nos apresuramos a coger el ordenador y subirla a Twitter. Recibimos un montón de comentarios como: "¡Yo también voy!", o "Jo, qué suerte...", o "Qué emoción, ¿no? Ya me gustaría a mi.", y cosas así. Toda gente muy agradable, sin duda. Sissy también había traído dos posters suyos y el disco del año pasado.
- Voy a llevar las tres cosas; un póster para que lo firme Edward, el otro John y el disco los dos.
- ¡Buena idea! Yo sólo llevo un póster y el disco, que ambos me firmen las dos cosas. Y seguro que no se resisten, siempre les hacen favores a sus fans. Son tan monos...
- Dirás tan perfectos. Tía, ¿te imaginas salir con ellos al escenario? Me da algo... -dijo llevándose una mano al pecho, sonriendo.
- No me digas esas cosas, que me ilusiono y luego no pasan.
- Tienes razón, es imposible... Pero bueno, soñar es gratis.
- Eso mismo.
- Oye, ¿qué canciones suyas tienes en el móvil?
- Pues tengo todo el disco del año pasado y cinco nuevas.
- ¿Qué dices? ¿Cinco de este año? ¿Me las pasas? Por favor.
- ¡Claro! Déjame mi móvil.
Ella cogió el suyo y comencé a pasarle todas las que no tenía. Ella empezó a emocionarse, saltar en la cama, cantar las canciones y demás. Incluso cuando acabamos con los móviles pusimos la de "Wow oh wow" a todo volumen y bailamos encima de mi cama cantando. Yo hacía como si fuera Edward y ella como si fuera John, muy provocativo todo. Nos grabamos en vídeo y todo, pero no nos atrevimos a ponerlo en internet ni enseñárselo a nadie...
- Esto lo dejamos para verlo nosotras en el viaje. - dijo Sissy, riendo.
- Será lo mejor, pero míranos... - dije mientras veíamos el vídeo - somos unas payasas...
- Si estamos muy sexys... -me guiñó un ojo y las dos reímos con fuerza.
- Sí, con esto John y Edward se enamoran de nosotras fijo.
- Oye, vamos a la cocina a ver qué dicen nuestras queridas madres.
- Vamos.
Salimos de la habitación, dejando la música puesta tan alta que, al haber dejado la puerta de la habitación abierta, se oía hasta en la cocina. Cuando llegamos, de repente se callaron.
- Eh, podéis seguir hablando... - dije riéndome, cogiendo dos vasos y echando agua para disimular un poco.
- Lo sabemos muy bien, cariño. Pues, como te decía, podemos llevar a las chicas mañana al aeropuerto... ¿te parece bien?
Las dos escuchábamos atentas y al oír esto nos miramos con los ojos abiertos como platos, y nos reímos sin hacer mucho ruido.
- Me parece estupendo, las llevamos a las nueve de la mañana, cogen el avión a las once y que se arreglen ellas solitas.
- Genial, pues ya está. ¿Quieres más café?
- ¡Mamá! ¡No me habías dicho que ya habías cogido los billetes de avión, y para mañana!
- No te tengo que contar todo... - dijo sonriendo, echándole más café a la taza de la madre de Sissy.
- Esto me incumbe, ¡y mucho!
- Lo sé, lo sé... bueno, ahora ya lo sabes. Tienes que ir haciendo la maleta, y deja las entradas, discos y demás en tu mesa de noche para que no se te olvide, sobre todo las entradas.
- Vale, vale, ¡ahora mismo me pongo a ello! Sissy, ¿me ayudas a prepararlo todo y luego te acompaño a tu casa, que está aquí al lado, y te ayudo con tu maleta?
- Por supuesto. - a la pobre casi no le salían las palabras con la emoción de irnos al día siguiente.
Corrimos por el pasillo hasta mi habitación, cerramos la puerta cuando estaba sonando "DISTorTION" y gritamos como locas, cantando el estribillo de la canción.
- ¡¡¡Que nos vamos mañana!!! - grité sin intención de reprimirme.
- ¡¡Lo sé!! ¡¡Me va a dar un algo!! Bueno... -intentó tranquilizarse-, te ayudo con la ropa.
Comenzamos a coger muchísimas cosas del armario. El día siguiente iba a ser una locura.
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