El resto de esa tarde pasó muy rápido. Fui a casa de Sissy y la ayudé a hacer su maleta mientras nos entreteníamos escuchando música. De vez en cuando parábamos y cantábamos, bailábamos y saltábamos de emoción al ritmo de las canciones. Cuando terminamos me dirigí a la puerta junto con Sissy.
-¡Mamá, nos vamos ya! - gritó Sissy.
-¡Espera, espera! - la madre de Sissy apareció por el pasillo con algo en la mano - No te irás sin dinero ninguno.
-¡Uy! Qué fallo. - Sissy extendió la mano y su madre le tendió un gran fajo de billetes.
-Sissy, no te quejarás... Es muchísimo dinero, eh. - dije con los ojos abiertos como platos.
-No, no, no tenía pensado quejarme.
Las dos reímos a la vez y abrimos la puerta, pero cuando ya íbamos a salir, Sissy fue a darle un beso a su madre y despedirse de ella, no la vería en una semana. Yo haría lo propio mañana por la mañana con mi madre. Por fin, como yo estaba deseando, salimos y nos dirigimos a mi casa.
Una vez allí nos preparamos bien para irnos a dormir, pero cuando nos metimos en cama no pudimos dormir.
-Lara...
-¿Qué pasa? - dije con voz cansada.
-Me tiemblan las piernas... - se rió levemente, y yo con ella.
-A mi me tiembla todo el cuerpo... pensar que dentro de unas horas estaremos en un avión camino de Dublín, y que sólo en tres días veremos a John y Edward a escasos centímetros... Pf, es increíble.
-Y todo gracias a ti, porque yo te había dicho que no participaras en eso, que era una chorrada, y al final, míranos; aquí estamos, a pocos días que conocerlos.
-Si no fuera por mi... - dijo con tono bromista, riendo después.
-Oh, sí, me has salvado la vida, "superwoman".
-Bueno, será mejor que durmamos, ya es tarde y mañana el avión sale a las ocho de la mañana.
-Tienes razón, hasta mañana.
-Hasta mañana.
Las dos intentamos dormir y al final lo conseguimos en poco tiempo, estábamos exhaustas.
La noche transcurrió tranquila y a la mañana siguiente mi madre nos despertó a las seis y media.
-¡Vamos chicas, arriba!
-¿Ya? - miré el reloj - Vale, vale, ya vamos. Venga, Sissy.
Nos levantamos bostezando, estirándonos y con los ojos medio cerrados.
-Venga, vamos, aquí tenéis algo de desayuno.
Sobre la mesa de la cocina había tostadas, un bote de mermelada, otro de nocilla, una botella de leche, dos tazones y galletas. Yo calenté un poco de leche y Sissy preparó las tostadas.
-Yo voy a vestirme, vosotras apurad y vestíos también.
-Sí, mamá.
Mientras mi madre no estaba probamos a disolver la nocilla en la leche, una tontería enorme porque acabó toda en el fondo, pero por lo menos le dio algo de sabor. La mermelada quedó sin abrir y de entre todos los tipos de galletas, sólo cogimos las que tenían chocolate. Terminamos y nos vestimos rápido, cada una en un baño.
-¡Mamá, ya estamos! - dije, con un tono quizás un poco más elevado de lo que debería.
-Genial, entonces coged las maletas, aseguraos de que tenéis todo y nos vamos ya. Mientras hacéis eso yo llamaré a la madre de Sissy para avisarle de que ya salimos.
Corrimos a mi habitación y cogimos todo, metimos los posters, discos y camisetas de Jedward en los bolsos de mano y nos peinamos para estar decentes. Mientras hacíamos esto oíamos a mi madre hablando con la señora Smith. Cuando salimos de la habitación, mi madre también colgó el teléfono.
-¡Ya estamos listas! - dije con una gran sonrisa en la cara.
-¡Perfecto! Pues vámonos ya. - salimos de casa corriendo, incluso mi madre, hasta que llegamos al coche, que estaba dos calles más abajo.
El viaje en coche hacia el aeropuerto duró un cuarto de hora escaso. Cuando llegamos tuvimos que pasar por el control de seguridad y dejar las maletas en la cinta del aeropuerto.
Por suerte, llegamos veinte minutos antes de que saliera nuestro avión.
-Bueno chicas, yo ya me voy. Espero que os lo paséis muy bien. Adiós, Sissy.
-Adiós, señora Wayland.
Mi madre me dio dos besos y se fue.
Cuando fue la hora, subimos al avión. Nuestros asientos, por suerte, habían coincidido juntos. En el avión sacamos fotos, escuchamos a Jedward, durante todo el camino, preparamos un texto para escribir en una pancarta, e incluso dormimos un poco. El aterrizaje fue muy suave y la gente fue saliendo muy lentamente. Una vez allí nos apresuramos a salir y divisar el bonito cielo irlandés y todas su calles. Dimos un agradable paseo con las maletas a cuestas hasta que encontramos nuestro hotel.
-Buenos días - nos dijo una agradable recepcionista.
-Buenos días. Tenemos reservada la habitación número... -miré el papel que nos había escrito mi madre con atención- 243.
-¿A qué nombre la tienen reservada?
-Larissa Wayland... o quizás Cecily Smith. Han reservado nuestras madres...
-Hm... veamos, empezaré por la que primero queda en el abecedario, Cecily Smith... A ver... No. A este nombre no está, veamos por Larissa Wayland. Hm... ¡Oh, aquí está! Sí, la habitación 243. Aquí tienen la llave, y gracias por quedarse en nuestro hotel.
-Muchísimas gracias - dije cogiendo la llave.
Fuimos hasta el ascensor e investigamos en qué planta estaría. Primero nos quedamos cortas, luego nos pasamos, después nos quedamos cortas otra vez... hasta que por fin encontramos nuestra habitación.
-¡Aquí está! - metí la llave y abrí la puerta. La habitación era muy bonita, lujosa, sin duda alguna, y había dos camas bastante amplias.
-Wow... menuda habitación. Bueno, vamos a guardar la ropa en el armario.
Le hice caso a Sissy, ella siempre tan ordenada. En cuanto terminamos decidimos salir a dar un paseo, siempre con la llave en el bolsillo claro.
Tenía el estómago revuelto, pero era de la emoción. Esa iba a ser la mejor semana de nuestras vidas.
__________________________________________________________________________________
¿Qué pasará en el concierto? Seguid leyendo y lo sabréis. ;)
viernes, 22 de julio de 2011
viernes, 15 de julio de 2011
Capítulo 2; Una charla agradable.
Al día siguiente tuvieron que despertarme mis padres cuando ya eran las once. No era tan tarde, pero yo solía despertarme antes.
- Vamos Lara, arriba. Y quítate esos cascos, ¿qué haces con ellos puestos?
Mi madre me tuvo que dar algunos golpecitos en el hombro para que me despertara y ella misma se encargó de quitarme los cascos de las orejas y dejarlos encima de la mesa de noche.
- Venga, ya tienes el desayuno en la mesa.
- Vale, vale, ya voy.
Mi madre salió de la habitación y yo me desperecé y bostecé con bastante fuerza. Me miré al espejo y vi que tenía unos pelos como los de una bruja, unos a la derecha, a la izquierda, arriba, abajo... Pero no me apetecía peinarme.
Salí de la habitación andando casi como un zombie, me zarandeaba como un borracho y no paraba de bostezar.
- ¿A qué hora te acostaste ayer? - preguntó mi padre, tan plasta como siempre.
- Sobre las... doce y media.
- Pues has dormido más de diez horas, no puedes tener tanto sueño.
- Ya sé que es raro... pero bueno, es igual... Oye, mamá.
- ¿Sí?
- Ayer llamé a Sissy, por lo del concierto, le dije que como tú y su madre os lleváis bien podíais hablar sobre llevarnos al aeropuerto y esas cosas.
- ¿Cuándo?
- Hoy... Podrás, ¿verdad?
- Sí, supongo que sí. Ya sabes que tendréis que tener mucho cuidado.
- Lo sé, mamá.
- Ya he reservado una habitación en el hotel más próximo al concierto, el "Stardown".
- Vale, ya me apuntarás nuestro número de habitación y eso.
- Claro, como siempre yo me ocuparé de todo. Aquí tienes, cielo.
Me ofreció una tostada con mermelada y la dejó encima de la mesa, al lado de mi vaso de leche.
- No siempre, mamá.
Bebí un poco de mi leche y en ese mismo instante mi madre me miró escéptica. Vale, quizás era cierto que siempre hacía ella todo. Bajé la mirada y comencé a comerme mi tostada. Cuando terminé, fui a llamar a Sissy otra vez.
- ¡Hola, Lara! - dijo con voz alegre.
- Hola, Sissy. Era para decirte que tu madre puede venir hoy para hablar con la mía de todo lo relacionado con el viaje.
- Oh, genial. Ayer se lo conté todo antes de irse a dormir y me dijo que si era contigo me dejaba sin problemas.
- Perfecto. Pues dile que hoy venga por casa sobre las... -aparté el teléfono de mi oreja- ¡Mamá, le voy a decir que venga sobre las cinco! -volví a acercar el teléfono mientras oía un "vale, cariño" de mi madre- cinco de la tarde.
- Muy bien, ahora se lo digo. Yo iré con ella y así hablamos también nosotras y preparamos todo, y además nos emocionamos juntas.
Reímos las dos a la vez, eso había sido bueno.
- Pues nos vemos esta tarde, hasta luego.
- Adiós.
Seguía muy emocionada por todo lo que me había pasado.
Las horas siguientes las pasé escuchando a Jedward y leyendo un libro, con una pequeña pausa para comer.
Por fin eran las cinco, y el timbre sonó.
- ¡Ya voy yo! - grité entusiasmada.
Abrí la puerta y me encontré con Sissy y su madre.
- Hola, Sissy. Hola, señora Smith.
- Hola, Lara. - dijo Sissy sonriente.
- Buenas tardes, Lara. ¿Tu madre está en la cocina?
- Sí, así es. Puede pasar.
La señora Smith se dirigió a mi cocina y oí la amable bienvenida de mi madre.
- Ven, Sissy. - le dije dirigiéndome a mi habitación.
Cuando entramos, las dos nos miramos unos segundos y entonces chillamos a la vez, tal cual dos gemelas con telepatía.
- ¡Qué emocionante! - dijo Sissy.
- ¡Y tanto! Mira... - cogí mi disco de Jedward y se lo enseñé - Ya lo tengo preparado para el gran día.
- ¡Enséñame las entradas!
- Vale, vale, ya voy. - rebusqué en mi cajón y las encontré.- ¡Aquí están! ¿A que son preciosas?
Sissy se acercó apresurada y las cogió.
- Sí, son una monada. - reímos las dos, mirando esos papeles que nos harían conocer a nuestros ídolos.- Sácame una foto con ellas, por favor.
Las puso delante de ella y sonrió con todas sus fuerzas, se notaba que no era la típica sonrisa para salir bien en una foto. Era felicidad de verdad. Cogí la cámara y cuando le apunté dijo "patata", como una niña pequeña. Nos apresuramos a coger el ordenador y subirla a Twitter. Recibimos un montón de comentarios como: "¡Yo también voy!", o "Jo, qué suerte...", o "Qué emoción, ¿no? Ya me gustaría a mi.", y cosas así. Toda gente muy agradable, sin duda. Sissy también había traído dos posters suyos y el disco del año pasado.
- Voy a llevar las tres cosas; un póster para que lo firme Edward, el otro John y el disco los dos.
- ¡Buena idea! Yo sólo llevo un póster y el disco, que ambos me firmen las dos cosas. Y seguro que no se resisten, siempre les hacen favores a sus fans. Son tan monos...
- Dirás tan perfectos. Tía, ¿te imaginas salir con ellos al escenario? Me da algo... -dijo llevándose una mano al pecho, sonriendo.
- No me digas esas cosas, que me ilusiono y luego no pasan.
- Tienes razón, es imposible... Pero bueno, soñar es gratis.
- Eso mismo.
- Oye, ¿qué canciones suyas tienes en el móvil?
- Pues tengo todo el disco del año pasado y cinco nuevas.
- ¿Qué dices? ¿Cinco de este año? ¿Me las pasas? Por favor.
- ¡Claro! Déjame mi móvil.
Ella cogió el suyo y comencé a pasarle todas las que no tenía. Ella empezó a emocionarse, saltar en la cama, cantar las canciones y demás. Incluso cuando acabamos con los móviles pusimos la de "Wow oh wow" a todo volumen y bailamos encima de mi cama cantando. Yo hacía como si fuera Edward y ella como si fuera John, muy provocativo todo. Nos grabamos en vídeo y todo, pero no nos atrevimos a ponerlo en internet ni enseñárselo a nadie...
- Esto lo dejamos para verlo nosotras en el viaje. - dijo Sissy, riendo.
- Será lo mejor, pero míranos... - dije mientras veíamos el vídeo - somos unas payasas...
- Si estamos muy sexys... -me guiñó un ojo y las dos reímos con fuerza.
- Sí, con esto John y Edward se enamoran de nosotras fijo.
- Oye, vamos a la cocina a ver qué dicen nuestras queridas madres.
- Vamos.
Salimos de la habitación, dejando la música puesta tan alta que, al haber dejado la puerta de la habitación abierta, se oía hasta en la cocina. Cuando llegamos, de repente se callaron.
- Eh, podéis seguir hablando... - dije riéndome, cogiendo dos vasos y echando agua para disimular un poco.
- Lo sabemos muy bien, cariño. Pues, como te decía, podemos llevar a las chicas mañana al aeropuerto... ¿te parece bien?
Las dos escuchábamos atentas y al oír esto nos miramos con los ojos abiertos como platos, y nos reímos sin hacer mucho ruido.
- Me parece estupendo, las llevamos a las nueve de la mañana, cogen el avión a las once y que se arreglen ellas solitas.
- Genial, pues ya está. ¿Quieres más café?
- ¡Mamá! ¡No me habías dicho que ya habías cogido los billetes de avión, y para mañana!
- No te tengo que contar todo... - dijo sonriendo, echándole más café a la taza de la madre de Sissy.
- Esto me incumbe, ¡y mucho!
- Lo sé, lo sé... bueno, ahora ya lo sabes. Tienes que ir haciendo la maleta, y deja las entradas, discos y demás en tu mesa de noche para que no se te olvide, sobre todo las entradas.
- Vale, vale, ¡ahora mismo me pongo a ello! Sissy, ¿me ayudas a prepararlo todo y luego te acompaño a tu casa, que está aquí al lado, y te ayudo con tu maleta?
- Por supuesto. - a la pobre casi no le salían las palabras con la emoción de irnos al día siguiente.
Corrimos por el pasillo hasta mi habitación, cerramos la puerta cuando estaba sonando "DISTorTION" y gritamos como locas, cantando el estribillo de la canción.
- ¡¡¡Que nos vamos mañana!!! - grité sin intención de reprimirme.
- ¡¡Lo sé!! ¡¡Me va a dar un algo!! Bueno... -intentó tranquilizarse-, te ayudo con la ropa.
Comenzamos a coger muchísimas cosas del armario. El día siguiente iba a ser una locura.
- Vamos Lara, arriba. Y quítate esos cascos, ¿qué haces con ellos puestos?
Mi madre me tuvo que dar algunos golpecitos en el hombro para que me despertara y ella misma se encargó de quitarme los cascos de las orejas y dejarlos encima de la mesa de noche.
- Venga, ya tienes el desayuno en la mesa.
- Vale, vale, ya voy.
Mi madre salió de la habitación y yo me desperecé y bostecé con bastante fuerza. Me miré al espejo y vi que tenía unos pelos como los de una bruja, unos a la derecha, a la izquierda, arriba, abajo... Pero no me apetecía peinarme.
Salí de la habitación andando casi como un zombie, me zarandeaba como un borracho y no paraba de bostezar.
- ¿A qué hora te acostaste ayer? - preguntó mi padre, tan plasta como siempre.
- Sobre las... doce y media.
- Pues has dormido más de diez horas, no puedes tener tanto sueño.
- Ya sé que es raro... pero bueno, es igual... Oye, mamá.
- ¿Sí?
- Ayer llamé a Sissy, por lo del concierto, le dije que como tú y su madre os lleváis bien podíais hablar sobre llevarnos al aeropuerto y esas cosas.
- ¿Cuándo?
- Hoy... Podrás, ¿verdad?
- Sí, supongo que sí. Ya sabes que tendréis que tener mucho cuidado.
- Lo sé, mamá.
- Ya he reservado una habitación en el hotel más próximo al concierto, el "Stardown".
- Vale, ya me apuntarás nuestro número de habitación y eso.
- Claro, como siempre yo me ocuparé de todo. Aquí tienes, cielo.
Me ofreció una tostada con mermelada y la dejó encima de la mesa, al lado de mi vaso de leche.
- No siempre, mamá.
Bebí un poco de mi leche y en ese mismo instante mi madre me miró escéptica. Vale, quizás era cierto que siempre hacía ella todo. Bajé la mirada y comencé a comerme mi tostada. Cuando terminé, fui a llamar a Sissy otra vez.
- ¡Hola, Lara! - dijo con voz alegre.
- Hola, Sissy. Era para decirte que tu madre puede venir hoy para hablar con la mía de todo lo relacionado con el viaje.
- Oh, genial. Ayer se lo conté todo antes de irse a dormir y me dijo que si era contigo me dejaba sin problemas.
- Perfecto. Pues dile que hoy venga por casa sobre las... -aparté el teléfono de mi oreja- ¡Mamá, le voy a decir que venga sobre las cinco! -volví a acercar el teléfono mientras oía un "vale, cariño" de mi madre- cinco de la tarde.
- Muy bien, ahora se lo digo. Yo iré con ella y así hablamos también nosotras y preparamos todo, y además nos emocionamos juntas.
Reímos las dos a la vez, eso había sido bueno.
- Pues nos vemos esta tarde, hasta luego.
- Adiós.
Seguía muy emocionada por todo lo que me había pasado.
Las horas siguientes las pasé escuchando a Jedward y leyendo un libro, con una pequeña pausa para comer.
Por fin eran las cinco, y el timbre sonó.
- ¡Ya voy yo! - grité entusiasmada.
Abrí la puerta y me encontré con Sissy y su madre.
- Hola, Sissy. Hola, señora Smith.
- Hola, Lara. - dijo Sissy sonriente.
- Buenas tardes, Lara. ¿Tu madre está en la cocina?
- Sí, así es. Puede pasar.
La señora Smith se dirigió a mi cocina y oí la amable bienvenida de mi madre.
- Ven, Sissy. - le dije dirigiéndome a mi habitación.
Cuando entramos, las dos nos miramos unos segundos y entonces chillamos a la vez, tal cual dos gemelas con telepatía.
- ¡Qué emocionante! - dijo Sissy.
- ¡Y tanto! Mira... - cogí mi disco de Jedward y se lo enseñé - Ya lo tengo preparado para el gran día.
- ¡Enséñame las entradas!
- Vale, vale, ya voy. - rebusqué en mi cajón y las encontré.- ¡Aquí están! ¿A que son preciosas?
Sissy se acercó apresurada y las cogió.
- Sí, son una monada. - reímos las dos, mirando esos papeles que nos harían conocer a nuestros ídolos.- Sácame una foto con ellas, por favor.
Las puso delante de ella y sonrió con todas sus fuerzas, se notaba que no era la típica sonrisa para salir bien en una foto. Era felicidad de verdad. Cogí la cámara y cuando le apunté dijo "patata", como una niña pequeña. Nos apresuramos a coger el ordenador y subirla a Twitter. Recibimos un montón de comentarios como: "¡Yo también voy!", o "Jo, qué suerte...", o "Qué emoción, ¿no? Ya me gustaría a mi.", y cosas así. Toda gente muy agradable, sin duda. Sissy también había traído dos posters suyos y el disco del año pasado.
- Voy a llevar las tres cosas; un póster para que lo firme Edward, el otro John y el disco los dos.
- ¡Buena idea! Yo sólo llevo un póster y el disco, que ambos me firmen las dos cosas. Y seguro que no se resisten, siempre les hacen favores a sus fans. Son tan monos...
- Dirás tan perfectos. Tía, ¿te imaginas salir con ellos al escenario? Me da algo... -dijo llevándose una mano al pecho, sonriendo.
- No me digas esas cosas, que me ilusiono y luego no pasan.
- Tienes razón, es imposible... Pero bueno, soñar es gratis.
- Eso mismo.
- Oye, ¿qué canciones suyas tienes en el móvil?
- Pues tengo todo el disco del año pasado y cinco nuevas.
- ¿Qué dices? ¿Cinco de este año? ¿Me las pasas? Por favor.
- ¡Claro! Déjame mi móvil.
Ella cogió el suyo y comencé a pasarle todas las que no tenía. Ella empezó a emocionarse, saltar en la cama, cantar las canciones y demás. Incluso cuando acabamos con los móviles pusimos la de "Wow oh wow" a todo volumen y bailamos encima de mi cama cantando. Yo hacía como si fuera Edward y ella como si fuera John, muy provocativo todo. Nos grabamos en vídeo y todo, pero no nos atrevimos a ponerlo en internet ni enseñárselo a nadie...
- Esto lo dejamos para verlo nosotras en el viaje. - dijo Sissy, riendo.
- Será lo mejor, pero míranos... - dije mientras veíamos el vídeo - somos unas payasas...
- Si estamos muy sexys... -me guiñó un ojo y las dos reímos con fuerza.
- Sí, con esto John y Edward se enamoran de nosotras fijo.
- Oye, vamos a la cocina a ver qué dicen nuestras queridas madres.
- Vamos.
Salimos de la habitación, dejando la música puesta tan alta que, al haber dejado la puerta de la habitación abierta, se oía hasta en la cocina. Cuando llegamos, de repente se callaron.
- Eh, podéis seguir hablando... - dije riéndome, cogiendo dos vasos y echando agua para disimular un poco.
- Lo sabemos muy bien, cariño. Pues, como te decía, podemos llevar a las chicas mañana al aeropuerto... ¿te parece bien?
Las dos escuchábamos atentas y al oír esto nos miramos con los ojos abiertos como platos, y nos reímos sin hacer mucho ruido.
- Me parece estupendo, las llevamos a las nueve de la mañana, cogen el avión a las once y que se arreglen ellas solitas.
- Genial, pues ya está. ¿Quieres más café?
- ¡Mamá! ¡No me habías dicho que ya habías cogido los billetes de avión, y para mañana!
- No te tengo que contar todo... - dijo sonriendo, echándole más café a la taza de la madre de Sissy.
- Esto me incumbe, ¡y mucho!
- Lo sé, lo sé... bueno, ahora ya lo sabes. Tienes que ir haciendo la maleta, y deja las entradas, discos y demás en tu mesa de noche para que no se te olvide, sobre todo las entradas.
- Vale, vale, ¡ahora mismo me pongo a ello! Sissy, ¿me ayudas a prepararlo todo y luego te acompaño a tu casa, que está aquí al lado, y te ayudo con tu maleta?
- Por supuesto. - a la pobre casi no le salían las palabras con la emoción de irnos al día siguiente.
Corrimos por el pasillo hasta mi habitación, cerramos la puerta cuando estaba sonando "DISTorTION" y gritamos como locas, cantando el estribillo de la canción.
- ¡¡¡Que nos vamos mañana!!! - grité sin intención de reprimirme.
- ¡¡Lo sé!! ¡¡Me va a dar un algo!! Bueno... -intentó tranquilizarse-, te ayudo con la ropa.
Comenzamos a coger muchísimas cosas del armario. El día siguiente iba a ser una locura.
Capítulo 1; Más suerte de lo normal.
¡Dios mío, no podía ser, no me lo podía creer! Acababa de conseguir dos entradas de primera fila para ver al dúo Jedward. Esos gemelos tan dulces, divertidos y especiales. Así que, me apresuré a llamar a mi mejor amiga.
-¿Diga? - se le notaba una voz cansada, normal, eran las doce de la noche.
- Sissy, soy yo, Lara.
- Ah, hola Lara. ¿Qué haces llamándome a estas horas?
No pude reprimir una risilla algo nerviosa.
- ¿Te acuerdas ese concurso en el que me había metido por si acaso?
- ¿El de las entradas para el concierto de Jedward? ¡Claro que me acuerdo!
- ¡Pues me ha tocado!
Esperé a su reacción unos segundos, pero no obtuve respuesta alguna.
- ¿Sissy? ¿Sigues ahí?
Y entonces pasó; un ruido tremendo, como de mil sirenas de coche de policía, me perforó los tímpanos. Se había emocionado de una manera espectacular. Pero bueno, era normal, eran John y Edward.
- ¿Me estás tomando el pelo? ¡Es increíble! ¡Si había muchísima gente apuntada al sorteo! ¡Madre mía!
- ¡Lo sé! Yo tampoco me lo creí en su momento, pero las tengo en mi mano, ¡aquí mismo!
- ¿Y cuándo era el concierto?
- Dentro de una semana en Dublín. Y te recuerdo que son dos entradas, tú te vienes.
- ¡Ahhhh! ¡Gracias, gracias, gracias, te quiero! ¡Eres la mejor!
- Pero sólo porque te dejo venir, ¿no? - reí, esperando su respuesta.
- Mm... sí, puede ser. - rió, pero sabía que era una broma.
- Mañana pásate por mi casa y si eso trae a tu madre para que hable con la mía, que ya sabe que me tiene que acompañar al aeropuerto, vamos nosotras solas, como chicas mayores. - volví a reír, no pude evitarlo.
- Lo haré, y me sacas una foto con las entradas, maja.
- Lo sé, lo sé. Yo ya me la quité. Luego la subo para que la veas.
- Sí sí, súbela. ¡Ay, qué emoción!
- ¡Yo aún no me lo creo! Tía... ¡que son de primera fila! ¡Igual se nos cae alguna gota de sudor, con suerte!
Las dos reímos a la vez, sería perfecto que nos pasara eso, aunque claro ya sería mucha suerte.
- Oye, puede ser... - dijo Sissy, con voz divertida.
- No te digo yo que no. Y llevaremos algún póster y el disco para intentar que nos lo firmen, eh, yo de allí no me voy sin sus firmas en la carátula, ¡he dicho!
- Lo mismo digo, yo llevaré el mio también.
- Pues mañana nos vemos, ¿vale? Ahora intenta conciliar el sueño, sé que será difícil, yo ya me he desvelado.
- Lo intentaré con todas mis fuerzas, pero... será como "Misión Imposible II". Bueno, hasta mañana.
- Adiós, Sissy.
Mi corazón aún latía a un ritmo de lo más acelerado. Boom, boom, boom. Lo notaba cada vez más. Además, nunca había ido en avión. Sería una experiencia única. Sólo era ir de Londres a Dublín, pero yo tenía un poco de miedo. Aunque merecería la pena, eso seguro. Ver a mis mayores ídolos delante de mis ojos, a escasos centímetros, iba a ser genial.
Cogí mi móvil, donde tenía todas y cada una de las canciones disponibles de Jedward, enchufé los cascos, me los puse y me tumbé en la cama. Pensar que dentro de una semana estaría escuchando estas mismas canciones en directo me ponía los pelos de punta y hacía que se me dibujara una sonrisa en la cara.
Y para colmo, había otra cosa que lo haría mucho más interesante y perfecto: el mismo día del concierto, yo cumplía 19 años, los mismos que los que tenían ellos. Sería apta para John o para Edward, aunque, ciertamente, mi favorito siempre había sido Edward, pero ambos eran perfectos, con su pelo, su risa, sus dientes, sus caritas de ángel... eran tan guapos... les sacaría fotos a montones, claro. ¡Cuánta gente me tendrá envidia, sería popular en el insituto, al fin! O no... bueno, eso era lo de menos. ¿Qué más daba? Pensándolo bien, los "amigos" y "amigas" que tendría no serían de verdad, así que...
Poco a poco mis párpados fueron pesando y cayendo, pero no había parado la música. Me dormí escuchando "Biggest Fan", una canción de lo más bonita y una de mis favoritas. No me tapé, pero hacía calor, y además, pensando en tenerlos cerca... ya me entendéis.
-¿Diga? - se le notaba una voz cansada, normal, eran las doce de la noche.
- Sissy, soy yo, Lara.
- Ah, hola Lara. ¿Qué haces llamándome a estas horas?
No pude reprimir una risilla algo nerviosa.
- ¿Te acuerdas ese concurso en el que me había metido por si acaso?
- ¿El de las entradas para el concierto de Jedward? ¡Claro que me acuerdo!
- ¡Pues me ha tocado!
Esperé a su reacción unos segundos, pero no obtuve respuesta alguna.
- ¿Sissy? ¿Sigues ahí?
Y entonces pasó; un ruido tremendo, como de mil sirenas de coche de policía, me perforó los tímpanos. Se había emocionado de una manera espectacular. Pero bueno, era normal, eran John y Edward.
- ¿Me estás tomando el pelo? ¡Es increíble! ¡Si había muchísima gente apuntada al sorteo! ¡Madre mía!
- ¡Lo sé! Yo tampoco me lo creí en su momento, pero las tengo en mi mano, ¡aquí mismo!
- ¿Y cuándo era el concierto?
- Dentro de una semana en Dublín. Y te recuerdo que son dos entradas, tú te vienes.
- ¡Ahhhh! ¡Gracias, gracias, gracias, te quiero! ¡Eres la mejor!
- Pero sólo porque te dejo venir, ¿no? - reí, esperando su respuesta.
- Mm... sí, puede ser. - rió, pero sabía que era una broma.
- Mañana pásate por mi casa y si eso trae a tu madre para que hable con la mía, que ya sabe que me tiene que acompañar al aeropuerto, vamos nosotras solas, como chicas mayores. - volví a reír, no pude evitarlo.
- Lo haré, y me sacas una foto con las entradas, maja.
- Lo sé, lo sé. Yo ya me la quité. Luego la subo para que la veas.
- Sí sí, súbela. ¡Ay, qué emoción!
- ¡Yo aún no me lo creo! Tía... ¡que son de primera fila! ¡Igual se nos cae alguna gota de sudor, con suerte!
Las dos reímos a la vez, sería perfecto que nos pasara eso, aunque claro ya sería mucha suerte.
- Oye, puede ser... - dijo Sissy, con voz divertida.
- No te digo yo que no. Y llevaremos algún póster y el disco para intentar que nos lo firmen, eh, yo de allí no me voy sin sus firmas en la carátula, ¡he dicho!
- Lo mismo digo, yo llevaré el mio también.
- Pues mañana nos vemos, ¿vale? Ahora intenta conciliar el sueño, sé que será difícil, yo ya me he desvelado.
- Lo intentaré con todas mis fuerzas, pero... será como "Misión Imposible II". Bueno, hasta mañana.
- Adiós, Sissy.
Mi corazón aún latía a un ritmo de lo más acelerado. Boom, boom, boom. Lo notaba cada vez más. Además, nunca había ido en avión. Sería una experiencia única. Sólo era ir de Londres a Dublín, pero yo tenía un poco de miedo. Aunque merecería la pena, eso seguro. Ver a mis mayores ídolos delante de mis ojos, a escasos centímetros, iba a ser genial.
Cogí mi móvil, donde tenía todas y cada una de las canciones disponibles de Jedward, enchufé los cascos, me los puse y me tumbé en la cama. Pensar que dentro de una semana estaría escuchando estas mismas canciones en directo me ponía los pelos de punta y hacía que se me dibujara una sonrisa en la cara.
Y para colmo, había otra cosa que lo haría mucho más interesante y perfecto: el mismo día del concierto, yo cumplía 19 años, los mismos que los que tenían ellos. Sería apta para John o para Edward, aunque, ciertamente, mi favorito siempre había sido Edward, pero ambos eran perfectos, con su pelo, su risa, sus dientes, sus caritas de ángel... eran tan guapos... les sacaría fotos a montones, claro. ¡Cuánta gente me tendrá envidia, sería popular en el insituto, al fin! O no... bueno, eso era lo de menos. ¿Qué más daba? Pensándolo bien, los "amigos" y "amigas" que tendría no serían de verdad, así que...
Poco a poco mis párpados fueron pesando y cayendo, pero no había parado la música. Me dormí escuchando "Biggest Fan", una canción de lo más bonita y una de mis favoritas. No me tapé, pero hacía calor, y además, pensando en tenerlos cerca... ya me entendéis.
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